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Las esculturas de hierro y metal de Bob Dylan, músico y premio Nobel de Literatura

El hierro ha formado parte de la vida de Bob Dylan desde que era niño. Creció en un pequeño pueblo de Minnesota llamado Hibbing, aunque el lugar era mejor conocido como “La Tierra del hierro” por poseer uno de los más grandes depósitos de hierro en el mundo.

Muchos años después, en su vejez, Dylan ha tomado las herramientas, utensilios y materiales de los que estuvo rodeado durante su infancia y su juventud para unirlos a su pasión por la soldadura y crear sus esculturas metálicas en su estudio en Los Ángeles.

“La enorme maquinaria y la enorme fuerza laboral que iba y venía de las minas; los camiones de roca de taconita y hematita de color óxido se dirigen hacia el puerto. Estos son los tipos de imágenes que se tatuarían en una mente joven e impresionable: imágenes de un mundo en el que las materias primas y los objetos hechos por el hombre estaban sujetos a las bases de la producción. A diferencia de la implacable marcha de la tecnología, la fe del artista sigue en el suelo, la mano y la herramienta”, dicta un texto publicado por la Galería Halcyon, una de las más prestigiosas de Londres y en la que Dylan exhibió por primera vez sus obras crudas e industriales.

Bob Dylan, Santa Monica, Sept. 13, 2013. © John Shearer 323-445-6736

Robert Allen Zimmerman (su nombre de nacimiento) muestra una faceta que nunca antes había sido conocida. Sabíamos que es uno de los músicos más influyentes del siglo XX y que ha vendido más de 100 millones de discos a lo largo de su carrera, que sus letras, su novela Tarántula y su autobiografía le llevó a ser merecedor del Premio Nobel de Literatura; sabíamos que pintaba retratos, que actuaba ocasionalmente, escribía guiones y dirigía películas. Pero esta faceta de Dylan, tan apegada a su infancia, es, aunque nueva, tan fascinante como las otras.

“El cantante americano rescata objetos que la industrialización ha tachado de obsoletos para yuxtaponerlos en marcos como puertas, barandillas, rejas, ventanas o mesas. Las mesas son del estilo de las de las marujas que han reciclado las patas de viejas máquinas de coser y encima les han colocado un grueso cristal transparente. Simples entramados metálicos, testimonio de una época y un lugar determinado”, describe el diario español El Mundo.

Bob Dylan, Santa Monica © John Shearer

Dylan lleva más de cinco años ensamblando llaves inglesas, herraduras, tuercas, platos, discos y cualquier clase de objeto de metal que haya sido desechado o que vaya a serlo. En su taller, tiene estantes con miles de piezas listas para ser incrustadas en alguna de sus obras.

Es así que nos topamos con esta faceta del músico, que si bien ya ha sido exhibida en algunas prestigiosas galerías, continúa siendo un talento desconocido para la mayoría de su seguidores. Al igual que algunos de sus primeros trabajos musicales recogían elementos de la canción tradicional norteamericana y los dotaba de una nueva vida a través de su fresca originalidad poética, Dylan toma estas piezas que vienen cargadas con un pasado industrial, que son consideradas obsoletas, o inservibles, y las dota de una nueva vida inyectandoles, a través de la soldadura, un nuevo significado ya no funcional, sino estético, que rememora lo medieval pero que incita a lo futurista.