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Drones de México para el mundo

Jordi Muñoz es un joven de 27 años que se sobrepuso a muchos obstáculos: ser rechazado por el sistema de educación superior, huir de un hogar roto, conseguir mediocres trabajos y perderse en el amor. Ahora derrocha su talento para desarrollar robots.

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3D Robotics es una compañía dirigida por el estadounidense Chris Anderson (exeditor general de la revista Wired)  y el mexicano Jordi Muñoz y que comenzó en una comunidad de Internet: DIY Drones.

DIY Drones era administrada por Anderson, en ella  Muñoz colgó un video en el que manejaba un helicóptero de juguete con el control de un Wii, dicho control había sido reprogramado por él mismo, esto impresionó a Anderson, el cual se interesó en el proyecto y fundó la compañía.

La compañía se fundó en el departamento de Muñoz y hasta ahora tiene 150 empleados en ambas fronteras. Anderson dice:

«Pensaba que Tijuana era sólo cárteles de droga y tequila barato. Lo que descubrí es que se trata de la Shenzhen [el epicentro industrial de China] de Norteamérica»

Esta expresión la dijo para el New York Times, en el sentido de que México era una gran oportunidad para invertir y mudar su empresa. No solamente porque el proyecto haya nacido en la cabeza de un tijuanense, sino porque la comunicación entre San Diego y Tijuana era más rápida que la que se pudiera tener con China (en cuanto a conseguir las piezas y el proceso de armado de los Drones se refiere). Además, Tijuana realiza la mayoría de los televisores de pantalla plana que se venden en los Estados Unidos (fabricados para empresas como Samsung o Sony), y  ahí se realizan también dispositivos médicos y piezas aeroespaciales.

Para Anderson:

«La idea de que México sólo ofrece mano de obra barata está, simplemente, fuera de lugar»

«México gradúa alrededor de 115 000 ingenieros por año, más o menos tres veces más que los Estado Unidos en una base per cápita»

Con la cercanía a Estados Unidos, la cantidad de especialistas, y la posibilidad de construir las cosas por la misma empresa podrían hacer que los nuevos negocios puedan competir en el futuro contra China e India. Esto, sumado a otras ventajas (saber bajo qué condiciones se producen las cosas –impacto ecológico, por ejemplo– , poder proteger la propiedad intelectual sin tener que confiar en otras industrias, o poder cambiar el producto sin necesidad de agotar las existencias del producto anterior) hacen que hacer las cosas cerca de casa sea mejor.

La compañía prevé un futuro en el que los agricultores utilizarán drones para saber en qué sitio de sus fincas necesita regar o los equipos deportivos grabarán sus partidos con cámaras dispuestas en estos aviones. “Nos olvidaremos de que los drones iniciaron en la industria armamentística y comprar uno será tan normal como ir a Wal-Mart”, aventura Anderson.  La compañía vende unos 200 drones y hasta 2.000 pilotos automáticos al mes.

Fuentes:

Forbes México

El País