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Del cubículo a la reparación de relojes

Nos encanta publicar historias inspiradoras que pueden ser fundamentales para dar ese paso y dedicarse de lleno a la actividad maker que tanto nos gusta. A continuación, conoce cómo Dug North se convirtió en un relojero destacado.

Siendo un hacedor dedicado a los autómatas, empecé a aprender a reparar relojes antiguos, ya que me pareció una buena manera de comunicarme con los maestros hacedores de autómatas de la antigüedad. No esperaba que se convirtiera en una ocupación que me permitiera salir de mi trabajo de base en el cubículo, pero algunos factores lo hicieron posible.

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La preparación para el salto

En algunos aspectos, me he estado preparando para este cambio de puesto de trabajo durante mucho tiempo. He ahorrado algo de dinero. He acumulado una gran colección de herramientas. He tomado cursos sobre la pequeña empresa, fabricación de joyas, máquinaria, y reparación de acabados de madera. En el último par de años, también he tomado un montón de cursos de reparación de relojes con la Asociación Nacional de Coleccionistas de Relojes (NAWCC).

Simplemente con suerte

En un aspecto importante, tuve suerte. Por casualidad, me encontré con Bob Frishman, propietario de los Bell-Time Clocks con sede en Andover Massachusetts, en una exhibición de antigüedades. Bob ha estado coleccionando, reparando, y vendiendo  relojes desde hace 33 años y está activo en el mundo de la relojería. Llegué a conocer a Bob, y él finalmente me preguntó si alguna vez había considerado dedicarme a la reparación de relojes. Con la invaluable guía de Bob, tomé el salto en julio de 2013, y ahora amo mi nuevo trabajo.

Haciendo cosas

No siento que he logrado algo si no puedo apuntar a algo tangible que haya hecho o reparado al final del día. La reparación de relojes requiere tanto de reparar como hacer — en su mayoría con madera y latón, mis dos materiales favoritos.

Aprendiendo diariamente

Hay tantos tipos diferentes de relojes, con tantos problemas diferentes posibles, que nunca sabré todo lo que hay que saber. Me gusta eso. Cada día gano nuevos conocimientos — algunos de ellos entregados a mí, algunos ganados con dificultad.

Manteniendo vivo un comercio venerable

No hay suficientes reparadores calificados de relojes en estos días, y pocas escuelas enseñan el oficio. Sin embargo, los relojes todavía existen. Si no se cuidan, me temo que serán desechados. No puedo decir que tengo experiencia excepcional o una larga e ilustre carrera, pero estoy orgulloso de estar al lado de una larga lista de reparadores de relojes.

Las herramientas

Las herramientas del oficio son tan diversas, tan específicas, tan tradicionales y tan arcanas. Las amo a todas. Mi favorita es mi torno de relojero, también una antigüedad, hecho en los alrededores de Waltham, Massachusetts.

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Encaja en donde vivo

En las dos cuadras de camino de mi casa a mi taller de reparación, camino sobre calles empedradas, con viejos edificios de ladrillo ​​y una vieja locomotora de vapor, a la vista de una gran torre de reloj, y sobre un canal que alguna vez alimentó las fábricas textiles de Lowell, Massachusetts. Muchos consideran que la ciudad es la cuna de la revolución industrial en los Estados Unidos, y todo el centro de la ciudad es un parque histórico nacional. Trabajando en máquinas viejas en este entorno, me siento conectado a la historia que me rodea.

Una nueva comprensión de los autómatas

Recientemente he visto algunos autómatas de reloj antiguos por segunda vez y me di cuenta de que entendía en una nueva forma lo que estaba viendo. Ahora sé los nombres de las partes graciosas, lo que hacen, y cómo se fabricaron. Más importante aún, sé por qué un relojero sería el único calificado para hacer una máquina realista. Con el tiempo, voy a incorporar lo que he aprendido en mis propios autómatas.

Conoce más del trabajo de Dug North en AutomataBlog.com y ClockFix.com

Fuente: Makezine.