El poder del pensamiento Maker y la educación STEAM
Imagina despertar a millones de kilómetros de la Tierra, sin recordar tu propio nombre y descubriendo que eres la única esperanza para evitar la extinción humana. Esta es la premisa a la que se enfrenta Ryland Grace, el protagonista de la novela y película Proyecto Hail Mary, de Andy Weir. Pero lo más inspirador de esta aventura interestelar no es la nave de alta tecnología ni los viajes a la velocidad de la luz, sino la profesión de este personaje: Ryland, además de biólogo molecular, es un apasionado profesor de ciencias de secundaria.
A través de este personaje se resaltan las cualidades fundamentales de un educador como herramientas invaluables para la resolución de problemas complejos. Ryland demuestra que ser maestro te dota de superpoderes reales:
- Empatía y propósito más allá del ego: A diferencia de muchos científicos tradicionales que buscan la gloria o el reconocimiento, el motor principal de Ryland para salvar al mundo son sus alumnos. Cuando comprende que un microorganismo espacial está enfriando el Sol, piensa inmediatamente en sus estudiantes de doce años enfrentando hambruna. Esa vocación protectora es lo que le da la resiliencia para no rendirse jamás en el espacio profundo.
- Paciencia y didáctica paso a paso: Un profesor sabe cómo desmenuzar problemas abrumadores en piezas digeribles. Ryland se apoya en su experiencia en el aula: usa modelos visuales para enseñar ciencias, asocia sonidos con conceptos matemáticos básicos y construye un vocabulario paso a paso, tal como le enseñaría la lección de “sí” y “no” a un niño.
Además de su vocación docente, Ryland es un verdadero Maker. Constantemente rompe las barreras entre diversas disciplinas, aplicando el conocimiento de forma muy práctica. Su nave se convierte en makerspace donde la creatividad y la improvisación salvan el día:
- improvisa un péndulo atando una cinta métrica a un cordel de nailon y cronometrando sus oscilaciones.
- Construye su propia cámara de pruebas usando madera contrachapada, un taladro y masilla
- Fabrica una balanza centrífuga en gravedad cero, uniendo bolsas de agua e hilo para equilibrar las masas.
- Para comunicarse visualmente usa palitos de helado para fabricar números.
- Y cuando necesita curar a su amigo extraterrestre, fabrica desde cero una bomba de aire soldando cajas de acero y reutilizando motores y taladros de la nave.
El personaje de Ryland Grace nos demuestra que el aprendizaje no es memorizar datos, sino ensuciarse las manos, unir diferentes disciplinas y atreverse a experimentar con lo que tenemos a nuestro alrededor.
Si te apasiona la educación, el movimiento maker o simplemente la buena ciencia ficción, te recomiendo mucho leer el libro Proyecto Hail Mary de Andy Weir y, por supuesto, ver la película que se estrena hoy mismo. Es buen homenaje a los maestros, a la curiosidad científica y a la inagotable capacidad humana para resolver problemas.
